Vuestra presencia ferial empieza en el feed, mucho antes de que abra el pabellón
Quien expone en una feria paga por tres días de superficie de stand, pero la decisión de quién se pasa se toma antes: al desplazarse por los propios contactos, dos semanas antes de la fecha. Esta guía está escrita para expositores, no para organizadores de ferias, y recorre todo el proceso una vez: cuatro semanas antes, los días de feria y la semana posterior.
Por qué la visita al stand se decide en el feed
Quien va a una feria planifica. El que pasa tres días en una feria del sector tiene de antemano una lista de qué stands merecen la pena, y esa lista crece a partir de citas, recomendaciones y de lo que aparece en su propia red. Una publicación de vuestra compañera de ventas con el pabellón, el número de stand y un motivo concreto para pasarse cae justo en esa ventana de planificación, entre gente que la conoce.
Aquí el remitente decide más que el contenido: las publicaciones de perfiles personales llegan a los contactos de personas reales, mientras que la página de empresa llega sobre todo al público que ya tenéis. Si un equipo de stand de seis personas publica, os dirigís a seis redes a la vez, la cuenta que hay detrás está aquí. El resto de esta guía lo organiza.
El plan de un vistazo
Tres fases, esfuerzo abarcable. La preparación es de una sola vez, después cada publicación cuesta minutos:
Cuatro semanas antes: el equipo se hace visible
La base es una imagen de anuncio común que cada persona del equipo de stand publica con su propia foto. Para ello diseñáis una vez un badge Estaremos allí en los colores de vuestra empresa, con el nombre de la feria, la fecha y, muy importante: el pabellón y el número de stand directamente sobre el motivo. Después va un enlace al equipo, cada persona pone foto y nombre y publica, sin cuenta y sin trabajo de diseño.
Con el texto vale esto: nada de redacción uniforme. La compañera de ventas escribe a qué clientes quiere ver, el técnico qué va a demostrar, la dirección por qué la feria cuenta este año. Seis perspectivas sobre el mismo motivo funcionan como seis recomendaciones, mientras que el mismo texto seis veces parece una campaña al instante.
Si además queréis que vuestro anuncio destaque: el mismo badge existe también animado como vídeo corto, que se distingue de las imágenes estáticas en el feed.
La semana previa: el alcance se convierte en citas
En la última semana el objetivo pasa de «saber que estamos ahí» a «tener un motivo para pasarse». En concreto:
- Nombrad horas fijas: una demo de producto a diario a las 11 y a las 15 h es algo que los visitantes pueden apuntar fijo en su plan de feria.
- Que las personas con trato con clientes inviten de forma dirigida, por mensaje directo a contactos que van a la feria de todos modos. La publicación os hace visibles, y la cita en sí surge luego en el mensaje directo.
- Repetid el pabellón y el número de stand en cada publicación. Nadie busca el número en publicaciones antiguas el día de la feria.
Durante la feria: publicaciones cortas, momentos reales
En los días de feria puede ser cercano y sin pulir. Una foto rápida del stand lleno con dos frases cala más que el gráfico impecable del día anterior, y enseña a los indecisos que están en el pabellón que el rodeo merece la pena. Una persona del equipo debería llevar la batuta en esto, o al final nadie publica nada porque todos están ocupados.
Un ayudante práctico en el stand: el enlace del badge se puede imprimir como código QR con marca, con vuestro logo dentro del código y vuestro color de acento, como tarjeta lista desde el editor. Colgado en la sala de descanso o en la trastienda, también sube al barco a los compañeros que solo se incorporan el segundo día de feria: escanear, meter una foto, publicar.
Después de la feria: la semana en que el stand se rentabiliza
Los contactos recogidos se enfrían rápido, por eso la semana de seguimiento va fija en el plan. En LinkedIn eso significa: una publicación de agradecimiento con un momento concreto del stand, nada de prosa de balance. Después el trabajo individual, solicitudes de contacto con una nota personal a las personas de las conversaciones que valieron la pena, y mensajes directos sobre todo lo que se prometió en el stand.
Quien expone con regularidad se ahorra la mitad del esfuerzo la próxima vez: el evento junto con su badge se puede copiar, cambiáis el nombre de la feria y la fecha, y el anuncio para la próxima cita está listo con el mismo estilo. El sistema de seguimiento detallado, escrito para organizadores de eventos pero trasladable en buena parte, lo encontráis en la guía sobre el tiempo después del evento.
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Preguntas frecuentes
- ¿Cada miembro del equipo necesita una cuenta para usar el badge?
- No. Solo la persona que diseña el badge trabaja en el editor. Todos los demás reciben un enlace, suben su foto, escriben su nombre y descargan la imagen terminada. Por eso funciona incluso con compañeros que apenas usan LinkedIn.
- ¿Qué va en el badge de feria?
- El nombre de la feria, la fecha, vuestro logo y, sin falta, el pabellón más el número de stand, porque el badge es en el fondo una indicación de cómo llegar. Quien quiera añade un gancho corto como el nombre del producto que se muestra. Nada más, la cara de la persona es el resto del mensaje.
- ¿Con qué frecuencia debería publicar el equipo antes de la feria?
- Por persona basta con una publicación de anuncio más, quizá, una segunda en la semana final. La frecuencia surge del equipo: seis personas, escalonadas a lo largo de cuatro semanas, suman una campaña presente sin que nadie se convierta en un anunciante sin parar.
- ¿Merece la pena el esfuerzo para un stand pequeño?
- Ahí especialmente. Un stand pequeño no tiene garantía de paso de gente por su superficie, vive de personas que se acercan a propósito. Y a esas las alcanzáis a través de las redes del equipo, y el esfuerzo de herramientas es el mismo que para el stand de dos plantas: un badge, un enlace.